miércoles, 9 de mayo de 2007

LoS CiRcULOs De TriGO

lgunos de los círculos en los campos de trigo son obras de bromistas, eso quedó claro cuando dos de ellos lo confesaron. Pero, ¿es posible que la broma se haya extendido por lugares tan lejos de Inglaterra -su lugar de origen- como Canadá o Argentina? Sí, pues en estos países las formas de los "círculos" no son iguales a las inglesas, y evidencian la interventora mano humana, aunque no tan artística como la del Reino Unido.







Simulación de la creación de un pictograma por un OVNI.

Algunos de los círculos en los campos de trigo son obras de bromistas, eso quedó claro cuando dos de ellos lo confesaron. Pero, ¿es posible que la broma se haya extendido por lugares tan lejos de Inglaterra -su lugar de origen- como Canadá o Argentina? Sí, pues en estos países las formas de los "círculos" no son iguales a las inglesas, y evidencian la interventora mano humana, aunque no tan artística como la del Reino Unido.

Por estos lados, las supuestas "huellas de naves et" han sido desenmascaradas como fraudes burdamente elaborados: quemando pastizales, por ejemplo (juro que no me refiero a la Capilla del Monte, lo juro).

Si nos preguntamos cuántos dibujos existen, algunos autores nos responden que más de dos mil pictogramas, los que han sido hallados desde 1978 a la fecha. La mayoría de ellos, como ya se dijo, en Inglaterra.

Como todo dentro de la mitología ufológica, no se encontró respuesta más "lógica" a estas figuras que la de "mensajes extraterrestres". No, no podían ser obra del ser humano, tenían que haber venido los alienígenas a darnos alguna información, que de tan retrasados que somos no hemos podido descifrar.

A tanto ha llegado esta fiebre por los "crop circles", que el "ufólogo" Jaime Maussán ha difundido uno de sus "miles y miles de videos", donde aparecen unas luces "creando" unos círculos. Con ese elaborado fraude computacional, ha pretendido engañarnos.

En el libro (nótese el título, por favor) "Estigmas ET: círculos, óvalos y signos" de Rogelio Correa, y editado por Mina, se hace alusión a una serie de efectos que evidenciarían el origen "ET" de las formaciones. Veamos algunos de estos efectos:

a) "Las personas perciben sonidos de mediana frecuencia si acercan los oídos a la superficie donde fue plasmada la huella. Estos como silbidos han podido ser grabados y analizados".

Curiosamente, en el libro no se explican los resultados de tales análisis... ¿Será que no existen?

b) "Dentro de las huellas se han presentado diferentes tipos de sustancias gelatinosas, algunas de ellas, dicen, de constitución inexistente en nuestro planeta".

Repito la misma pregunta anterior: pruebas, queremos pruebas y no afirmaciones sin bases. Es espantosamente común que los "ufólatras" nos aseguren tener sustancias desconocidas en nuestro planeta, pero jamás las dejan en manos de científicos, porque se pierden o algo así de turbio. Y cuando llegan a manos expertas, resulta que las "sustancias desconocidas" son absolutamente comunes...

c) "Se reportan objetos nada comunes materializarse y desmaterializarse en esos lugares".

¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Quién los vio? ¿Dónde están las pruebas? "es que desaparecieron"... ¡Ah, de veras que se desmaterializan... ¡Así cualquiera!

d) "Algunos investigadores aseguran haber tenido "tiempos perdidos", es decir, no recuerdan nada durante sus estancia en los pictogramas".

Obviamente ese tipo de afirmaciones son demasiado subjetivas. Y seguro que la hacen quienes necesitan pruebas (y no las tienen) del origen desconocido de estos dibujos.

Estas, y otras afirmaciones del mismo calibre delirante son habituales en el mundo de la ufología. Aquí viene de perilla uno de los refranes de Manuel Borraz: "qué mejor prueba que la falta de pruebas".

Imagen Círculo 1

Imagen Círculo 2

No es necesario ser un gran experto para notar que las figuras que forman los "crop circles" son claramente humanas. Sí, bueno, las formas son extrañas, pero ajustadas a la geometría, y compuestas de círculos, arcos, líneas rectas y todo eso que está absolutamente al alcance del hombre. Además, ¿por qué siempre esa pretensión de quitar al ser humano los créditos para dárselos a los alienígenas. ¿Tan poca fe tenemos en nuestra creatividad?

Aún así, algunos investigadores han clasificado a las figuras del trigo en tres apartados, los que extraje de la desaparecida página de Federico García "Centro de Estudios de Fenómenos Extraterrestres":

Triplets: Un juego de tres círculos, compuestos por uno central y otros de dos a cada lado.

Quíntuplets: Un círculo central rodeado de cuatro satélites dispuestos en perfecto ángulo recto.

Boxes: Diversas bandas paralelas, de forma particular.

Como se ha dicho, me parece descaradamente simplista explicar este tipo de sucesos como manifestaciones extraterrestres. Por eso, y nuevamente en base a la página de Federico García, me hago eco de otras posibles explicaciones para algunos crop circles, los que no son fraudes:

Hipótesis Agrícola

Algunos investigadores achacan la formación de los círculos a desórdenes químicos provocados por el abuso de fertilizantes en ciertas zonas.

Los Anillos De Hadas

En un principio, se culpó de todo a un hongo llamado micelium anular, el cual produce un fenómeno que es conocido como " anillos de hadas", el que, eventualmente, podría provocar ciertas formas geométricas. Muchos casos de círculos en el pasto se han explicado de esta manera.

Imagen Círculo 3

Imagen Círculo 4

Teoría De Los Animales

Alguien propuso esta teoría, argumentando que los topos y erizos, en época de celo, danzan alrededor de las hembras. Fue rechazada porque no hay huellas de la presencia de animales.

Teoría De La Meteorología

También pensaron algunos que los vientos causaban los círculos. Claro que estos aparecen en verano también, cuando no hay viento. Además, no explicaría la perfección geométrica. Algunos casos pueden solucionarse con esta teoría.

Explicación Aérea

Algunos arguyeron que, estando cerca de donde aparecieron las formas geométricas, era probable que helicópteros de un centro de formación de pilotos de la RAF (Royal Air Force) fueran los culpables de la formación de las figuras. Claro que los helicópteros mueven el pasto de forma irregular y no regular como aparece en los campos. Tampoco explicaría la aparición de los círculos en otros países y lugares distantes a centros de aviación.

Teoría Artística

Es la más probable, aunque no la única. Unos ingleses de avanzada edad reconocieron ser los creadores de algunos círculos, pero no de todos. Parece improbable que los campesinos hagan eso, pero si consideramos que cobran un dólar por verlos, no parece descabellada la idea. Pero, ¿es posible que se extendiera a otros países? ¿Tantos ociosos hay en el mundo? Mi respuesta es sí.

Algo que podría extrañar es que los ideogramas han ido haciéndose más complejos con el paso del tiempo. Así, los primeros eran meros círculos. Luego fueron teniendo "brazos", "curvas", hasta llegarse a encontrar verdaderos jeroglifos. Esto podría explicarse sencillamente: la necesidad de no repetir modelos ya usados, llevaría a los creadores de estas figuras a buscar formas geométricas más complejas y llamativas, agregando de paso un aura de misterio al cuento.

Como vemos, ésta una historia que se ha inflado gracias a los adoradores de platillos y que se explica con relativa sencillez si ponemos a funcionar nuestras neuronas. Una actividad que muchos ufólogos han demostrado tener abandonada.

ZoMBiEs: MaS MuErTOs QuE ViVoS

os muertos pueden recobrar un cierto tipo de vida como «zombies», esclavos sin mente sometidos a magos diabólicos. Esto es lo que creen los habitantes de Haití, isla impregnada de tradición vudú.


Estas estructuras que se ven en un cementerio haitiano pretenden convertir las tumbas en un lugar seguro para los cadáveres. Incluso los más pobres emplean grandes sumas de dinero en fortificar sus tumbas.

«Cerca de ella, los negros dedos de un silencioso huésped agarraban rígidamente el pie de una copa de vino que, ladeándose, estaba derramando su contenido. El horror que la embargaba se desbordó. Cogió una vela, la acercó a la cabeza, que estaba inclinada y caída, y pudo comprobar que el hombre estaba muerto. Estaba sentada a la mesa del banquete en compañía de cuatro cadáveres...»

Así finaliza el relato de un banquete de boda vudú celebrado en los años veinte, tal como se lo contaron al periodista americano William Seabrook sus amigos haitianos. El propósito era convertir a los cadáveres en zombies por arte de magia. Esos zombies eran cuerpos semianimados que llevaban una vida crepuscular como esclavos del brujo que había organizado el banquete. (De hecho, según cuenta Seabrook, el brujo no pudo conseguir su objetivo, por lo que se marchó, desapareciendo con él los cadáveres.)

Sólo hay un país en el mundo occidental donde pueda tener lugar una celebración tan horrible: Haití, cuna del vudú.

¿Acaso los brujos vudúes poseen de verdad el poder de reanimar los cuerpos que acaban de morir? ¿O bien la noción de zombie no responde más que a una autosugestión de los practicantes del vudú?

La palabra zumbi aparece en muchos idiomas africanos. En el Congo significa «fetiche»; en Dahomey se refiere específicamente al dios Python. Al parecer, en el vudú moderno se recurre a una serpiente-diosa para que de vida al zombie según los deseos del brujo, convertido en dueño del cadáver. Los ritos que se practican combinan aspectos de la magia y de la religión africanas, junto con elementos derivados tanto del ocultismo occidental como del catolicismo popular.

Aunque había nacido esclavo, se convirtió en un general rebelde y expulsó de su país a las fuerzas ocupantes francesas, españolas y británicas. Siguieron años de disturbios y pobreza, durante los cuales floreció el vudú, religión de origen africano que satisfizo las necesidades emocionales de la gente de Haití.
El primer gobernate negro de Haití, Toussaint L'Ouverture.

El vudú desempeñó un papel importante en la expulsión de los franceses por parte de los haitianos. En agosto de 1791 Francia seguía zarandeada por la oleada revolucionaria que había comenzado dos años antes. Al principio no pareció que las cosas cambiaran mucho en Santo Domingo, el tercio occidental de la isla caribeña de La Española, la joya más brillante de la corona colonial francesa. Allí, 40.000 franceses controlaban a medio millón de esclavos negros y a 30.000 mulatos y cosechaban algodón, azúcar, café e índigo. El primer efecto de los disturbios en Francia fue mejorar la suerte de los mulatos. Entonces, los haitianos de piel oscura comenzaron a inquietarse, con la ayuda de un misterioso cura-brujo llamado Boukman que había llegado a Santo Domingo procedente de la colonia británica de Jamaica.

El 14 de agosto de 1791 Boukman reunió a los que querían seguirle en un remoto lugar de la selva. Según los relatos de la época, miles de esclavos recorrieron las sendas secretas de la selva hasta el lugar del encuentro, bajo una tremenda tormenta tropical que debió de añadir aún más horror a los actos que siguieron.

Boukman celebró un ritual de sangre, sacrificando un cerdo y pidiendo a todos los que quisieran ser libres que bebiesen la sangre caliente. La ceremonia acabó con una danza salvaje de «borrachera divina», finalizada la cual los participantes desaparecieron de nuevo en la selva. El ritual, en su conjunto, presentaba un estrecho parecido con las actividades de los Mau-mau durante la guerra de la independencia de Kenya en los años cincuenta de este siglo, y el resultado también fue similar. Durante los días siguientes la mayoría de las grandes plantaciones fueron arrasadas, y sus propietarios asesinados. A pesar de que los colonos franceses más valientes permanecieron allí 12 años más, el resultado final de la reunión nocturna fue la derrota completa de los franceses y el establecimiento, bajo el liderazgo del presidente Toussaint L'Ouverture, de la república negra independiente de Haití, patria del vudú. Según las creencias del campesinado de Haití y de parte de la élite educada, también era la patria de los zombies.

El zombie es esclavo de un brujo diabólico, conocido por el nombre de bokor, que es quien extrae de su tumba el cadáver recién enterrado y quien le confiere una sombra de vida mediante ciertos conjuros. Sin embargo, se trata de una existencia incompleta: el zombie come, respira, excreta, oye e incluso habla, pero no recuerda nada de su vida anterior y no comprende nada de su propia condición actual. En otras palabras, un zombie es un robot de carne y hueso, una máquina biológica.

Un traje y un sombreo negros, colocados sobre la cruz de una tumba, representan las prendas funerarias del Barón Samedi, un dios de la muerte vudú.

El campesino de Haití, siempre alerta frente a cualquier aspecto diabólico o peligroso del vudú, es capaz de descubrir a un zombie por varios signos. El zombie suele caminar dando bandazos, realiza las acciones físicas de manera mecánica, tiene una mirada helada y desenfocada, y habla con voz nasal. Esta última característica, en particular, se asocia con la muerte en el folklore de Haití, probablemente debido a la costumbre de taponar las fosas nasales de los cadáveres con algodón. Los guédé (siniestros y lascivos dioses de la muerte del panteón vudú) se caracterizan por hablar de este modo. Cuando un devoto del culto vudú está poseído por un guédé, siempre habla con entonación nasal. Otra relación más entre los zombies y los dioses de la muerte nos la da el hecho de que uno de los más famosos dioses, el Capitán Guédé, a veces también es conocido bajo el hombre de Capitán Zombie.

Casi todos los haitianos temen la posibilidad de que sus parientes fallecidos puedan ser transformados en cadáveres ambulantes. En el Haití actual pueden apreciarse con facilidad varias de las medidas preventivas adoptadas para evitarlo. Así, por ejemplo, hasta los campesinos más humildes se endeudan para recubrir con pesadas losas las tumbas de sus parientes más cercanos. En las zonas rurales se excavan las tumbas lo más cerca posible de una carretera o camino, para que los brujos, por miedo a las miradas curiosas, no puedan llevar a cabo su nefasta tarea.

En otros casos, la familia del muerto velará la tumba durante noches seguidas hasta convencerse de que el cuerpo está suficientemente descompuesto y ya no le es útil a un bokor. Ocasionalmente, los muertos son enterrados directamente en los patios de las casas de los campesinos.

Los que temen de manera especial a la brujería toman precauciones mucho más extremadas para impedir que sus muertos ingresen en el semimundo brumoso de los zombies. Inyectan veneno en el cuerpo, lo mutilan con un cuchillo, o incluso le disparan para «rematarle». Una precaución menos drástica consiste en colocar en la tumba agujas y carretes de hilo, así como miles de pequeñas semillas de sésamo. La creencia es que el espíritu del muerto estará tan ocupado en la tarea de enhebrar las agujas y contar las semillas, que no oirá la voz que le ordene salir de la tumba. Otra medida consiste en poner un cuchillo en las manos del muerto, para que pueda defenderse.

Una sacerdotiza vudú, con la mirada fija, poseída por un frenesí de carácter místico. Acaba de morder la cabeza de un pollo: su camisa está manchada de sangre.

A veces los brujos controlan enormes grupos de zombies, y en alguna ocasión han llegado al extremo de alquilarlos como trabajadores. Uno de estos casos fue registrado por William Seabrook.

En 1918 la cosecha de azúcar fue extraordinaria. La Hasco (Haitian-American Sugar Corporation, Compañía haitiano-norteamericana del azúcar) ofreció nuevos puestos de trabajo en sus extensas plantaciones. Muy pronto acudieron a las oficinas de empleo de la compañía pequeños grupos de habitantes del poblado, a veces familias enteras. Era costumbre que los habitantes de un mismo poblado trabajasen colectivamente; la persona más representativa recibía la paga de todos, que luego repartía al regresar a casa.

Una mañana, un viejo jefe de poblado llamado Ti Joseph y su esposa Croyance llevaron a las oficinas de la Hasco a un grupo constituido por nueve hombres harapientos y andrajosos. Joseph explicó que se trataba de unos granjeros atrasados e ignorantes procedentes de una remota zona montañosa próxima a la frontera de Haití con la República Dominicana. Sólo hablaban un extraño dialecto rural, y no comprendían ni el criollo ni el francés. A pesar de esta desventaja, añadió, eran excelentes trabajadores, fuertes y sanos.

El responsable laboral de la Hasco contrató al grupo, y aceptó la sugerencia de Joseph de que trabajasen lejos de los demás grupos: el viejo explicó que eran tan primitivos, que en presencia de otras personas se volverían tímidos y se asustarían. Sin embargo, el verdadero motivo para insistir en que el grupo trabajase aislado era el temor de que alguno de ellos fuese reconocido por un familiar o un antiguo amigo: todos los trabajadores de Ti Joseph eran zombies.

Los extraños hombres de Ti Joseph trabajaban diligentemente durante las horas del día, y sólo paraban al atardecer para comer su potaje de mijo sin sal. La tradición vudú sostiene que si un zombie prueba la carne o la sal se vuelve consciente de su verdadera condición y regresa a su verdadero lugar, la tumba, derramando amargas lágrimas.

Un domingo por la mañana Ti Joseph dejó a su mujer Croyance al cuidado de los zombies durante todo el día. Croyance, sorprendentemente, pensó que tal vez les gustaría asistir a una procesión religiosa. Sin embargo, los zombies no se conmovieron ni por el espectáculo ni por nada de lo que ocurría a su alrededor. Mudos y ausentes, continuaron con la mirada fija en el espacio.

En este templo haitiano, el altar está adornado con tambores, espadas y vasijas rituales (objetos utilizados en las ceremonias vudúes), además de imágenes cristianas.

Croyance, apiadándose de ellos, decidió que quizá les gustaría alguna golosina, por lo que compró algunos pastelitos hechos con azúcar moreno, cacahuetes y coriandros, poniendo uno en la boca de cada zombie. Sin embargo, los cacahuetes habían sido sazonados con sal. Al comer la golosina, los zombies se dieron cuenta de que estaban muertos. Con un grito tremendo se levantaron y huyeron del poblado, dirigiéndose hacia la selva en dirección a sus lugares de origen en las montañas.

Cuando por fin llegaron a su destino, fueron reconocidos por los parientes y amigos que les habían enterrado meses atrás. Al llegar al cementerio cada uno de ellos se dirigió a su propia tumba, apartó las piedras y la tierra que la cubrían y se echó dentro, convertido ya en una masa en descomposición. El poder de Ti Joseph, que había evitado que sus cuerpos se descompusiesen, se había desvanecido.

Los habitantes del poblado se vengaron de Ti Joseph. Pagaron a un brujo local para que le maldijera. Pero antes de que la maldición pudiera surtir efecto, algunos hombres le tendieron una emboscada y le cortaron la cabeza. A Seabrook le contó esta historia Constant Polynice, un granjero de Haití que afirmaba no creer en las supersticiones de sus paisanos. Sin embargo, añadió, los zombies sí eran una realidad. Poco después de contar esta historia, le mostró a Seabrook un grupo de tres presuntos zombies. Estaban cavando la tierra con machetes, bajo la supervisión de una mujer joven.

Seabrook miró a la cara a uno de aquellos hombres:

y lo que entonces vi, junto a lo que me habían contado (o quizás a pesar de ello), me produjo un tremendo shock. Lo peor eran los ojos. No eran imaginaciones mías. Eran verdaderamente como los ojos de un hombre muerto: no eran unos ojos ciegos, pero estaban fijos, desenfocados, sin visión. Toda la cara... parecía no sólo sin expresión alguna, sino incluso incapaz de adoptar expresión alguna.

A Seabrook le tranquilizó la idea de que aquellos hombres «no eran más que pobres seres humanos dementes, idiotas, obligados a trabajar en los campos». Sin embargo, su amigo haitiano insistía en que se trataba de zombies. En los años cincuenta, el antropólogo francés Alfred Métraux recogió abundantes pruebas tanto a favor como en contra de la existencia de los zombies. Sin embargo, cuando le mostraron uno decidió que se trataba de un «pobre lunático». Efectivamente, al día siguiente la persona que había visto fue identificada como una enferma mental que se había escapado de la habitación en la que se la mantenía encerrada.

Cuando la periodista Zora Hurston tomó esta fotografía en 1936, la mujer zombie había sido internada en una hospital.
Según el fotógrafo, esta mujer había sido un zombie durante 29 años. Al menos dos personas la habían identificado como pariente suya: Felicia Felix-Mentor que había fallecido en 1907.

Otra escritora, quizá menos crédula que Seabrook en materia del vudú de Haiti, fue Zora Hurston, también americana. Se encontró con una muchacha (a la que fotografió) que al parecer había sido un zombie durante 29 años. En 1907 Felicia Felix-Mentor murió de una repentina enfermedad, y fue enterrada por su esposo y por su hermano. En 1936, una muchacha vestida únicamente con una ligera y raída camisa de algodón, fue hallada vagabundeando por una carretera próxima a la finca del hermano. Al parecer había perdido la facultad del habla. Tanto el padre de Felicia como su hermano reconocieron a la muchacha, muerta años atrás. Una vez en el hospital, cada vez que alguien se aproximaba, la muchacha se encogía temblorosa, como si esperase malos tratos. Fue allí donde Zora Hurston la fotografió y trató de hablarle. Después escribió:

La visión fue tremenda. La cara carecía de expresión, y los ojos estaban muertos. Las pestañas eran de color blanco, como si hubiesen sido quemadas con ácido. No se le podía decir nada, ni obtener nada de ella; sólo podía ser contemplada. Y la contemplación de aquel despojo humano era imposible de soportar durante mucho tiempo.

¿Era posible que el padre y el hermano de Felicia hubiesen podido identificarla con tanta seguridad después de tantos años? ¿Acaso la muchacha no era más que una simple loca errante? La firme creencia de los haitianos en el sentido de que parientes y amigos han sido vistos después de su muerte en forma de zombies, arroja una sombra de duda sobre esta reconfortante teoría.


El PriOraTO De SiOn

a pasión y muerte de Cristo constituyen el punto central de la fe cristiana desde los primeros tiempos de la Iglesia. Pero, ¿y si en vez de morir en la cruz se hubiera casado y tenido hijos? ¿Y si sus descendientes vivieran en la actualidad?


La crucifixión, en esta versión de Giotto (1286-1337) ha sido fuente de inspiración para incontables artistas. Paro, ¿murió Cristo realmente en la cruz?. Los autores de un libro repleto de argumentos convincentes, "The holy blood and the Holy Grail" (1982), creen que no, y presentan una interpretación totalmente nueva.

El descubrimiento de documentos secretos, de un tesoro o -como han sugerido algunos- de reliquias momificada, de Cristo en la aldea de Rennes-le-Château, en el sudoeste de Francia, transformaron repentinamente en millonario a un pobre cura rural. Pero eso también puso en marcha una serie de acontecimientos que condujeron al descubrimiento de determinado secreto; si éste resulta ser cierto, será la revelación más importante de la historia de la Cristiandad.

Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln relatan la historia de las pistas que les llevaron a formular sus asombrosas conclusiones en su best-seller "The holy blood and the Holy Grail" (La santa sangre y el Santo Grial), publicado en 1982. El libro ha provocado reacciones tanto de entusiasmo como de rechazo entre los lectores. Los críticos convencionales -como era de prever- han descartado las afirmaciones de los autores considerándolas una fantasía absurda, basada en pruebas insustanciales. Pero esos comentarios son tan injustos como falsos. Nadie puede descartar por las buenas las numerosas pruebas reunidas, que por lo demás son presentadas con suma cautela. Más bien podría afirmarse que estos autores han subestimado la amplitud y las verdaderas implicaciones del material que han reunido, y que han pasado por alto muchas cosas. Tras los secretos revelados subyace un misterio aún mayor.

Los autores del libro presentan pruebas de la existencia de un antiguo misterio de alcance internacional y de una sociedad secreta con numerosos estratos y cuya influencia ha llegado hasta hoy. El punto de partida de su investigación fue un enorme y enigmático tesoro escondido; su conclusión final es la asombrosa afirmación de que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo hijos. Los descendientes de esos hijos -creen ellos- emparentaron con otros reyes y gobernantes de la antigüedad, sobre todo con los merovingios, la primera dinastía de reyes francos en las Galias, y existen todavía descendientes directos que aguardan un llamado -o una oportunidad- para asumir un papel decisivo en la política europea y, posiblemente, en la mundial. Eso, por lo menos, es lo que los autores deducen de los hechos que han descubierto.

Richard Leigh, Henry Lincoln y Michael Baigent (de izquierda a derecha), autores de "The holy blood and the Holy Grail". En este libro plantean la sorprendente teoría de que una sociedad secreta -el Priorato de Sión- preserva los intereses de los descendientes directos de Cristo.

La vinculación entre la santa sangre y el Santo Grial que aparece en el título del libro parte de un ingenioso juego de palabras. El Santo Grial es un concepto complejo y misterioso. Para algunos autores es una piedra; para otros un depósito de reliquias santas. Pero, con más frecuencia, se trata de la copa que utilizó Cristo en la Última Cena, copa en la que fue recogida su sangre cuando estaba en la cruz. En muchos de los primeros manuscritos sobre el Grial se lo llama Sangraal y aún en la versión posterior de Malory aparece como Sangreal. Baigent, Leigh y Lincoln afirman que alguna de estas formas -Sangraal o Sangreal- estaban más cerca de la original. Y dividiéndolas en dos palabras, como parece lógico hacer, llegan a la conclusión de que la palabra tal vez originariamente no fuera «San Graal» o «San Grial», sino «Sang Raal» o «Sang Réal». «O -como afirman triunfalmente- empleando la ortografía moderna, Sang Royal, es decir, sangre real.» O sea que la leyenda sobre el traslado del Santo Grial de Judea a Europa no se refiere a la leyenda del traslado de un objeto, sino a la verdadera historia de la llegada de los descendientes de Jesús y María Magdalena, portadores de la sangre real o «sang réal».

Se trata, por lo menos, de una hipótesis impresionante. Pero la hipótesis de la existencia de estos descendientes vivientes de Cristo constituye un eslabón débil en la cadena de argumentación de los autores, una interpretación muy poco convincente de los hechos. Parece improbable, por ejemplo, que en las docenas de generaciones que se han sucedido desde los tiempos de Cristo ningún descendiente haya sucumbido a la tentación de anunciar «Soy un descendiente directo de Cristo.»

No encontramos rastros de semejante revelación en los últimos 2.000 años, ni tampoco ninguna prueba sólida de una progenie real. En cambio, contamos con un montón de pruebas e historias que se refieren tangencialmente a un misterio central y a detalles concretos, como el Santo Grial , calaveras que hablan y cabezas cortadas, a la sangre como sustancia y como símbolo, a maravillas alquímicas y a algún tipo de sociedad de ancianos o iniciados. Pero aunque los autores tengan razón en cuanto a la supervivencia de los descendientes de Cristo, el misterio central es más amplio y antiguo. La historia de Cristo y los hechos que la rodean constituyen sólo una pieza (aunque una pieza importante, sin duda) de un mosaico cuya envergadura es mucho mayor de lo que parece.

Monjes Guerreros

Los templarios, una orden muy poderosa de monjes guerreros que floreció entre 1124 y 1307, eran sólo el brazo militar de una organización todavía más poderosa, el Priorato de Sión, que se ocupaba de los intereses de los descendientes de Cristo.

Baigent, Leigh y Lincoln afirman que los caballeros templarios figuraron entre los más importantes depositarios del secreto. Esta sociedad de monjes guerreros se formó alrededor de 1120, para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Con asombrosa rapidez se transformaron en una poderosa fuerza militar y, además, en los banqueros de Europa. Pero su influencia se eclipsó bruscamente en la noche del viernes 13 de octubre de 1307, cuando en cumplimiento de una orden de Felipe IV de Francia todos los templarios de aquel país fueron arrestados. Hubo juicios y castigos, y la orden fue suprimida, por orden del papa, en 1312.

Los autores han descubierto documentos que indicarían que los templarios constituían el ala militar de una alianza mística más antigua, llamada Priorato de Sión. Dicha alianza, según ellos, fue creada y continúa existiendo con el propósito de proteger y promover los intereses de los descendientes directos de Cristo. La lista de dirigentes del Priorato de Sión a través de los tiempos resulta impresionante; incluye a Leonardo da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Victor Hugo y Claude Debussy, y también a unos cuantos aristócratas franceses aparentemente poco importantes.

Durante los juicios a que fueron sometidos los templarios franceses en 1308, un miembro de la orden declaró que en su iniciación le fue mostrado un crucifijo y se le dijo: «No deposites mucha fe en esto, porque es demasiado joven.» A otro se le dijo: «Cristo es un falso profeta»; y a un tercero: «No creas que Jesús, el hombre a quien crucificaron los judíos en Outremer (Palestina) es Dios, ni que puede salvarte.» Además de otras acusaciones concretas, los templarios fueron acusados de negar, pisotear y escupir la cruz. Tomando en cuenta esto quizá sea significativo que en sus decoraciones de la iglesia de Notre-Dame de France, en Londres, realizadas en 1960, Jean Cocteau, quien supuestamente sucedió a Debussy como jefe del Priorato de Sión, se representara a sí mismo de pie, de espaldas a la cruz. Y lo que es más: al pie de la cruz pintó una gigantesca rosa, símbolo místico cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos.

Baigent, Leigh y Lincoln admiten que no existe una explicación satisfactoria del rechazo de la cruz y la crucifixión por parte de los templarios. Pero no reconocen la grave debilidad que significa este rechazo en sus razonamientos. Si los templarios y sus asociados rechazaban a la cruz y la crucifixión (por cualquier razón), ¿por qué iban a dedicarse a preservar el secreto de la descendencia física de Jesucristo y a restablecerlos en el poder? Una explicación posible que los autores plantean luego es que quien murió en la cruz fue un falso Jesucristo, y que el verdadero escapó. Pero ése no parece ser el tenor de las afirmaciones de los templarios: «Cristo es un falso profeta» y no «ése era un Cristo falso». Y ¿cómo interpretar la observación acerca de que el crucifijo es «demasiado joven» para ser objeto de veneración? De hecho, existen muchas pruebas que demuestran que las preocupaciones de los templarios eran otras, inmemoriales y mucho más misteriosas.

En el mural para la iglesia de Notre-Dame de France, en Londres, Jean Cocteau, supuesto Gran Maestre del Priorato de Sión de 1918 a 1963, se representó de espaldas a la cruz.

Los templarios también fueron acusados, tanto por la Iglesia como por persistentes rumores populares, de creer que las cabezas barbadas y las calaveras que adoraban en secreto podían «hacer florecer los árboles y germinar la tierra». Esta acusación pude parecer inocua a primera vista, pero, de hecho, vincula firmemente las prácticas y tradiciones templarias con las antiguas religiones precristianas de la fertilidad, con cosas que no eran «demasiado jóvenes» para tener verdaderos poderes ocultistas. Existen muchas otras cosas que los autores no consideran, por ejemplo el hecho de que los templarios gritaban «Selah» y otras palabras «sin sentido» cuando se postraban ante las cabezas. «Selah» aparece ocasionalmente al final de algunos versos de los Salmos, y los eruditos han sugerido que podía tratarse de una indicación musical para los directores de coros. Pero hay otra explicación posible: ¿no sería una corrupción de «Shiloh»?. Shiloh es un antiguo emplazamiento en las montañas cercanas a Jerusalén (los templarios nacieron en Jerusalén), al que los antiguos judíos consideraban lugar sagrado y cuyo nombre aparece en el Antiguo Testamento para indicar al «Mesías». Sin embargo, como la misma Jerusalén y el Sabbath judío, Shiloh era considerado mujer por los judíos, lo cual resulta muy significativo.

Traición y Caída

A la derecha: Juan XXIII (1881-1963), que usó el mismo nombre que un antipapa del siglo XV (foto izquierda). Se ha dicho que Juan XXIII simpatizaba con el Priorato de Sión, o que quizás formó parte de él.

Los caballeros templarios fueron entregados a traición a la Inquisición, y arrestados simultáneamente el viernes 13 de octubre de 1307. Dada la preocupación medieval por la numerología, quizá eso sea significativo. Y aunque quienes atacaron a los templarios no tomaran en cuenta esos detalles supersticiosos, quizá alguien lo hizo. Porque según argumentan los autores, alguien organizó la caída de los templarios, pero les avisó con anticipación, y les permitió destruir la mayor parte de sus archivos y llevar a lugar seguro su enorme tesoro y sus reliquias sagradas (incluido, quizá, el sudario de Turín y la cabeza momificada de Cristo). Quizás al Priorato de Sión le interesó en un momento dado reprimir a su brazo militar con tal de evitar males mayores: por ejemplo, para evitar que el misterio central, el tesoro o sus propósitos a largo plazo resultaran destruidos.

El número 13 desempeña un papel significativo en el misterio revelado por Baigent, Leigh y Lincoln. Partiendo del libro de éstos, consideremos una de las muchas sugerencias que arrojan luz sobre dicho número. Los registros afirman que el Gran Maestre del Priorato de Sión desde 1637 hasta 1654 fue J. Valentin Andrea. A principios de ese mismo siglo el movimiento Rosacruz -una misteriosa fraternidad que decía poseer ciertas «verdades espirituales»- había anunciado su existencia en Europa. Andrea era un rosacruciano practicante, aunque sabía que durante 200 años todas las herejías habían sido severamente castigadas por la Iglesia.

Andrea organizó en Europa una red de sociedades semisecretas, las Uniones Cristianas, destinadas a preservar algunos «conocimientos» que la Iglesia ortodoxa consideraba heréticos. Cada una de esas uniones estaba encabezada por un «príncipe» anónimo, asistido por 12 seguidores. Este número, por supuesto, evoca inmediatamente las bandas de brujas -12 hombres o mujeres dirigidos por un «familiar» o iniciado- y el grupo formado por Jesús y sus 12 discípulos.

Pierre Plantard de Saint-Clair fue al parecer elegido Gran Maestre del Priorato de Sión el 17 de enero de 1981. También se dice que es un descendiente directo de Cristo.

Un hecho particularmente fascinante que citan los autores está relacionado con Juan XXIII. El hecho de que Angelo Roncalli tomara ese nombre al ser elegido en 1959 resulta sorprendente, si se considera que un antipapa del siglo XV también se llamó Juan XXIII. Después de la muerte del papa moderno, Pier Carpi formuló la hipótesis de que él había sido el «hermano Johannes» cuyas profecías se habían revelado tan acertadas. También hubo quien sugirió que era miembro de la Rosacruz y del Priorato de Sión. ¿Acaso adoptó el nombre de Juan porque era el nombre de pila de Jean Cocteau, Gran Maestre de Sión en aquella época?.

La coincidencia parece más significativa si se considera otro hecho: el papa Juan moderno decretó que los católicos tenían permiso para ser masones, lo cual representó un giro de 180 grados en la política del Vaticano. Los masones dicen ser descendientes directos de los mismos caballeros templarios, pero también de organizaciones como las Uniones Cristianas. Además, Juan XXIII proclamó que el hecho más importante de la crucifixión no fue la resurrección, sino el derramamiento de la sangre de Cristo. Esta extraña proclamación hace pensar en el Santo Grial, el receptáculo que, según se cree, recogió la sangre que Cristo derramó en la cruz, mientras que para Baigent, Leigh y Lincoln la sangre de Cristo significa la línea sanguínea, la descendencia de Cristo.

Pero de hecho, como veremos, las implicaciones de la sangre son más antiguas y más amplias de lo que suponen los autores. La mayor parte de los cristianos se sorprenderán al saber, por ejemplo, que la palabra sabbath, sábado (del acadio shabattu o shapattu), significa originalmente «festival de la diosa de la Luna que menstrua».

Son estos temas, aparentemente desvinculados entre sí, los que empezaremos a analizar, descubriendo una red de sociedades secretas y públicas conectadas entre sí.

Las Bodas De Caná: ¿Matrimonio De Cristo?

Cristo se encuentra con María Magdalena después de su resurrección. ¿Acaso fue un encuentro entre marido y mujer?.

¿Se casó Jesucristo? Según Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, autores de "The holy blood and the Holy Grail", los propios Evangelios lo sugieren.

Citan, en particular, el primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados -o «llamados»- a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. ¿Por qué iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda? Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando «el maestresala de la boda llamó al novio y le dijo "Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora".» La implicación es clara: la boda es la del mismo Cristo.

Si la suposición es correcta, hay que preguntarse: entonces, ¿quién fue la esposa de Cristo? Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania. Los autores suponen que esos dos personajes son en realidad una sola mujer, y que fue la esposa de Cristo. En los Evangelios apócrifos, que fueron suprimidos a principios de la historia de la Iglesia, se encuentran algunas confirmaciones de esta teoría. En el Evangelio de María, por ejemplo, Pedro habla a María Magdalena con estas palabras: «Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces pero nosotros no.» Después, Pedro se queja a los demás discípulos «¿Verdaderamente hablaba en privado con una mujer y no abiertamente con nosotros? ¿Debemos dar media vuelta y escucharla a ella? ¿La prefería a nosotros?» Más tarde, uno de los otros discípulos lo consuela: «Seguramente el Salvador la conocía muy bien. Y por eso la amaba más que a nosotros.»

El Evangelio de Felipe es aún más enfático: «Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron "¿Por qué la amas más que a todos nosotros?" El Salvador respondió diciéndoles "¿Por qué no os amo como a ella?"»

Los autores señalan que, hacia el final de ese Evangelio, hay otro pasaje relevante que, para quienes estén dispuestos a aceptarlo como prueba, resuelve la cuestión: «Está el Hijo del hombre y está el hijo del Hijo del hombre. El Señor es el Hijo del hombre y el hijo del Hijo del hombre es el que es creado por medio del Hijo del hombre.»


LaS COinCiDeNCiaS EnTrE El TiTaNiC y El LiBrO "FUTILIDAD"

Es conocida la tragedia del Titanic, impresionante barco de pasajeros que se hundió en su viaje inaugural luego de chocar con un iceberg, el 14 de abril de 1912. Pero 14 años antes, el novelista Morgan Robertson tuvo una terrible pesadilla que consistía en un inmenso barco, considerado indestructible, que se hundió en su viaje inaugural causando una gran tragedia. Robertson consideró este sueño tan real, que decidió plasmarla en una obra intitulada "Futilidad". El libro se publicó ese mismo año (1898), y las coincidencias con el naufragio del Titanic son increíbles:

El nombre del barco de la obra se llamaba Titán.


El apellido del capitán de la nave en la novela y la realidad era el mismo: Smith.

En el libro y en la realidad, el barco era considerado insumergible.

En el libro y en la realidad, el barco era el más lujoso de su tiempo.

En el libro, la eslora del Titán era de 243 metros. El Titanic tenía una eslora de 268 metros.

En el libro, el Titán pesaba 75000 toneladas. El Titanic pesaba 66000.

El Titán y el Titanic tenían tres enormes hélices de propulsión.

En el libro, el Titán llevaba 24 botes salvavidas. El Titanic tenía 20.

En el libro, el Titán iba una velocidad de 25 nudos cuando chocó con el iceberg. El Titanic iba a una velocidad de 23 nudos.

El barco de la novela se hundía un día de abril en su viaje inaugural, horas después de chocar con un iceberg en el cuarto día de viaje.

En el libro y en la realidad, mucha gente murió debido a la insuficiente cantidad de botes salvavidas.

La MaLDiCiOn De TuTaNKaMOn

Uno de los enigmas más famosos de la historia es la del faraón Tutankamón, del cual aquel que osara profanar su tumba moriría rápida y misteriosamente.

En 1905, Howard Carter, un egiptólogo inglés, fue patrocinado por el Lord Carnarvon para explorar los restos aún no saqueados que todavía conservaba el Antiguo Egipto. No fue hasta 17 años después en que él y su equipo lograron lo que es hasta ahora el descubrimiento arqueológico más impresionante de todos los tiempos: la tumba de Tutankamón.

Los restos de 3300 años de antigüedad, estaban prácticamente intactos y rebosantes de riquezas. Es aquí donde comienza el gran misterio: sólo meses después murió por una inusitada picadura de mosquito Lord Carnarvon (patrocinador del proyecto), mientras que en el lapso de los siguientes 8 años, los colaboradores de Carter fallecían cada uno de forma más misteriosa que el anterior.

Resulta paradójico saber que Carter murió en 1939 de causas naturales, el único que se salvó de la maldición siendo éste el principal responsable del descubrimiento de la tumba. Todas las interpretaciones lógicas y científicas no sirvieron de nada logrando que esta "maldición" sea parte de la cultura popular.

El VuELO 19

Uno de los más grandes misterios de la historia de la aviación militar ocurrió el 5 de diciembre de 1945, cuando seis aviones desaparecieron misteriosamente en el fatídico Triángulo de las Bermudas.

En la base aérea de Fort Lauderdale en Florida (Estados Unidos), los entrenamientos a los nuevos pilotos no cesaba aún cuando la Segunda Guerra Mundial había terminado hace meses. Ya en un acto de rutina, un grupo de aviones Avenger estaban listos para volar en unas prácticas. Debían ir 250 kilómetros al este en línea recta, dar vuelta al norte y regresar a la base.

El cielo estaba despejado, el sol brillando y el mar calmado. Al mando del vuelo número 19 estaba el teniente Charles Taylor, que debía orientar a los otros cuatro cazas, de tres pilotos cada uno (pero antes de despegar uno de ellos se reportó enfermó partiendo 14). Los aviones tenían la suficiente cantidad de combustible como para la hacer la misma misión tres veces seguidas.

A las dos de la tarde del 5 de diciembre de 1945 los cinco Avenger partieron de la base encontrando el buen tiempo que los meteorólogos predecían. Durante los primeros 90 minutos las comunicaciones entre el escuadrón y Fort Lauderdale eran normales; pero a las 3:45, a pocos minutos de regresar los aviones, un mensaje alertó a todos. Taylor informó que se habían perdido, que no podían avistar tierra.

En dicho mensaje afirmaban que el mar se había enrarecido, ni siquiera podían establecer una posición. La comunicación se cortó por una extraña estática en la zona. Los radioperadores en tierra buscaban restablecer por todos los medios el contacto, pero sólo podían escuchar el ruido de los motores, mas no las voces de los pilotos. A las 4 volvió Taylor a transmitir de forma entrecortada, confirmando que el desconocimiento de su posición... y que el mar había adquirido un extraño color blanco.

Desconcertados, la base trató de restablecer el contacto como sea. Nuevamente el escuadrón se dejó escuchar: "Estamos completamente perdidos, y parece que...". Fin de la comunicación.

La base de Fort Lauderdale, al no poder contactarse otra vez con el vuelo 19, se comunicó con todas las embarcaciones en el área sin éxito. Se envió como primera iniciativa al hidroavión Martin Mariner, experto en este tipo de búsquedas, a unos 150 kilómetros al noreste de la base naval de Banana River, lugar donde se estimó podrían estar los aviones perdidos.

El Martin Mariner logró contactarse con el escuadrón perdido. La comunicación, que también fue escuchada en la base, fue tan cortante como misteriosa. El hidroavión, luego de pedirles la altura para tener contacto visual con ellos, recibió entre la interferencia una respuesta: "¡No nos sigan!". Ésa fue la última vez que se supo algo del vuelo 19.

Durante los siguientes siete minutos el Martin Mariner buscó por toda la zona a los aviones en constante contacto con la base... hasta que de repente también dejó de transmitir. Ni siquiera se pudo establecer una corta comunicación como si ocurrió con los Avengers. Ésa fue la última vez que se supo algo del hidroavión.

De inmediato el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, ordenó un operativo de gran envergadura en todo el Triángulo de las Bermudas para buscar esas naves. Ésta sería la mayor operación de búsqueda de la historia, así como una de las más infructuosas: arrasaron el lugar y no encontraron nada, ni siquiera una mancha de aceite.

El misterio que rodeó (y aún rodea) lo que pasó aquel día no hizo más que incrementar la leyenda de la maldición de el Triángulo de las Bermudas.

El ULTimO VuELO De AmELiA EaRHaRT

Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en Atchison, Kansas. Desde pequeña demostró ser diferente al resto. A los 24 años inició su pasión por una actividad que estaba en pleno crecimiento, la aviación. En pocos meses aprendió a volar y se propuso ser la primera mujer en lograr aquellas hazañas que hasta entonces sólo lo habían hecho los varones.

Paradójicamente se hizo conocida por recorrer los Estados Unidos en auto. Aún así, se las ingenió no sólo para volar sino para promocionar la aviación entre las mujeres. Tras esto, se le abrieron las puertas para poder cruzar su país en avión. Para entonces ya era la mujer más famosa de Norteamérica.

El 20 de mayo de 1932 cruzó el Atlántico. Luego de volar de Hawai a California, programó su viaje más osado: dar la vuelta al mundo.

Luego de un fallido intento por errores en el avión, Amelia decidió cambiar los planes de vuelo de oeste a este. Así, el 1 de junio de 1937 Earhart y su acompañante Fredrick Noonan en el Lockheed Electra 10E partieron desde Florida en busca de la más grande hazaña de la historia de la aviación.

Amelia Earhart La ruta sería Florida, San Juan, Puerto Rico, Venezuela, Brasil y de ahí al África y el Mar Rojo. La expedición logró una nueva hazaña al unir sin escalas el Mar Rojo y la India. De ahí volaron a Rangoon, Bangkok, Singapur y Bandoeng. Un monzón impidió seguir el recorrido por algunos días, que fue aprovechado para realizar algunas reparaciones especialmente en los instrumentos de navegación.

El 27 de junio el Electra volvió al cielo llegando hasta Port Darwin, Australia. Aquí se hizo un mantenimiento a la nave para el viaje más difícil: cruzar el Pacífico. Cuando llegaron a Lae, Nueva Guinea, se hizo obvio el resquebrajamiento de la salud de Amelia por la disentería que contrajo en Bandoeng. Pero ya había recorrido las 3/4 partes del vuelo. No había marcha atrás.

A las 00 horas GMT del 2 de julio de 1937 Amelia y Noonan partieron de Lae con 1000 galones de combustible, que permitían una autonomía de vuelo de hasta 21 horas. A las 07:20 horas GMT, Amelia transmitió un reporte que ubicaba a su avión a unas 20 millas al suroeste de las islas Nukumanu.

El viento soplaba a 12 millas por hora más que antes de partir, y al parecer la tripulación del Electra no se había dado cuenta de ello. A las 8 fue la última comunicación con Lae, reportando que iba en curso de las islas Howland. El Itasca, buque guardacostas estacionado en las islas Howland, tenía como misión mantener comunicación con el Electra. Amelia era una gran piloto pero también una inexperta en comunicaciones de radio. Éstas las hacía en muy cortos períodos, insuficientes para determinar su posición.

Al caer la noche, el Itasca buscaba por todas las frecuencias la posición del Electra sin éxito. A las 7:30 pm Amelia envió su último mensaje, un desesperado llamado de auxilio al no poder encontrar las islas, con el avión casi sin combustible. Nadie supo nada más de aquel vuelo.

Dos horas después el Itasca concluyó que el avión cayó por falta de combustible. Aunque las misiones de rescate duraron 15 días, no se halló resto alguno del avión ni de los tripulantes. Este caso sin resolver trajo muchas teorías (varias de ellas testimoniadas) de los últimos momentos de Amelia Earhart.

La versión más creíble y fantástica a la vez fue la captura de Earhart y Noonan por parte de los japoneses, cuando en los últimos restos de combustible lograron encontrar unas islas aterrizando de emergencia. Varios testigos afirman (esto es sólo una teoría no comprobada) que ella y su acompañante fueron llevados a un campamento militar, del cual fueron desvestidos e interrogados, siendo al día siguiente ejecutados en un paraje de la selva. Otros testigos dicen que el avión fue llevado a otra isla y luego incinerado.

Otra teoría que se desprendió de ésta (luego desechada) fue que Earhart fue obligada a transmitir mensajes contra las tropas americanas con el seudónimo de la "Rosa de Tokio" durante la Segunda Guerra Gundial. Quizá una teoría más realista fue el aterrizaje adrede del Electra al mar, a sabiendas que podrían sobrevivir unas horas con el avión a flote. El punto débil de esta afirmación es que ni siquiera se hallaron rastros de los botes salvavidas, ya que es impensable suponer que no los utilizaron al ser éstos su última esperanza de permanecer con vida.

Hasta hoy no se sabe a ciencia cierta lo que pasó en las últimas horas del 2 de julio de 1937, sin duda uno de los misterios más grandes de la historia de la aviación.

El TriAnGuLO De LaS BeRmUdaS

El Triángulo de las Bermudas, el Triángulo del Diablo o el Limbo de los Perdidos, es un espacio marítimo de forma triangular que comprende la península de Florida, la isla de Puerto Rico y el archipiélago de las Bermudas; escenario de múltiples desapariciones y extraños sucesos que hasta hoy no tienen explicación.

Es una zona donde, según los navegadores, las brújulas se descontrolan, los instrumentos de mando dejan de funcionar y ocurren sucesos externos fuera de lo común. Éste misterio no es reciente, ya que Cristóbal Colón reportaba en sus viajes extrañas luces en el horizonte.

Las embarcaciones perdidas en el Triángulo de las Bermudas superan el centenar, quizá más si se toma en cuenta aquellas naves pequeñas de quien nadie toma importancia. Con el desarrollo de la aviación, estos aparatos también se hicieron víctimas de la zona. El caso más famoso, el vuelo 19, cinco aviones de instrucción y el hidroavión que fue a buscarlos desaparecieron sin explicación. El común de estos casos es que no se reportan inconvenientes mecánicas ni anormalidades en el clima, pero minutos (o segundos) después todo desaparece sin motivo no dejando rastro alguno.

El último incidente de importancia se dio en 1997, cuando un yate de bandera alemana desapareció con todos sus pasajeros.

¿Qué es lo que pasa en el Triángulo de las Bermudas? Existen muchas teorías pero obviamente ninguna es aceptada como totalmente certera; desde un agujero espacial/temporal hasta una presencia extraterrestre, pasando por la influencia de la Atlántida, continente de superrazas que desapareció hace miles de años.

La explicación del porqué no se encuentran restos de los aparatos desaparecidos pueden referirse a la profundidad de las aguas: la única forma de demostrar esta teoría es una exploración de grandes dimensiones al fondo marino, tecnología aún no disponible. Además, se especula sobre la existencia de un campo magnético proveniente de la Tierra que podría responder a la pregunta del por qué se malogran los instrumentos.

Sea como fuere, mientras no exista algo que confirme científicamente qué es lo que ocurre en esa zona, el Triángulo de las Bermudas será uno de los enigmas más controvertidos de nuestro tiempo.

El GriTO y KraKaOTa

El pintor noruego Edward Munch dejó su nombre en la historia gracias a su obra maestra, "El Grito". Pero pocos hubieran imaginado que dicho cuadro pudo haber sido inspirado por uno de los más grandes desastres naturales de la historia, la erupción del volcán Krakatoa.

Dicha afirmación la sustentaron el físico y astrónomo Donald W. Olson, profesor de la Universidad de Texas, y sus colegas Russell L. Doecher y Marilynn S. Olson. El documento fue parte de la revista científica "El Cielo y el Telescopio" del mes de febrero del 2004.

¿Y qué tiene que ver "El Grito" y el volcán?, se dice que el cielo rojizo de la pintura, se debe a los gases rojizos despedidos por el Krakatoa, que cubrió Noruega desde noviembre de 1883 hasta febrero de 1884 (a pesar que el volcán se ubicaba en Indonesia). Es probable que Munch sintiera la presencia de la muerte en el cielo rojo, junto con su vida ya marcada por la tragedia. Los investigadores señalaron hasta el lugar donde el pintor pudo haber observado la escena: un punto de la carretera de Ljabrochausseen, donde se podía ver la bahía de Oslo y la isla de Hovedo.

Cierta o no, válida o no, es una de las hipótesis más controvertidas de nuestro tiempo.

El EniGmA DeL ZaR ALEjAnDrO I

El zar Alejandro I llegó al poder luego de patrocinar el asesinato de su padre, Pablo I, algo bastante común en la Rusia zarista.

Alejandro I se distinguió del resto por su influencia conservadora y su educación liberal. A pesar de sus conflictos internos, otorgó la liberación de los siervos y la cesión de algunos derechos que 200 años después serían la base para la Revolución Rusa. Pero su mayor acción la tuvo en las Guerras Napoleónicas.

Primero pactó con Napoleón y terminó luchando contra él en las inmisericordes estepas rusas. Al final, casi enloquecido por las terribles pérdidas sin ganancia, se ganó el odio de sí mismo. Por eso fue que al anunciarse su muerte en 1825 muchos pensaron que era un truco para alejarse del poder.

Se dice que Alejandro I se convirtió en un monje ermitaño de nombre Fedor Kursmitsch. La historia de la supuesta muerte fue olvidada y todos lo tomaron como cierto. El enigma volvió a la luz en 1917.

La Revolución Rusa había terminado con el zarismo en el país más extenso del mundo. En ese entonces se ordenó abrir todas las tumbas de los zares, entre ellos el de Alejandro I. No se halló ningún cadáver.

El CaSo RoSwEll

El 3 de julio de 1947 se produjo en el estado de Nuevo México (Estados Unidos) uno de los hechos más misteriosos del siglo XX. En las inmediaciones de Roswell, en Corona, un objeto no identificado se estrelló entre los árboles ante la mirada de cientos de testigos.

Militares de la base de Roswell rodearon el área y la aislaron. El Coronel William Blanchard confirmaría la existencia de un platillo volador, iniciando así la polémica entre los testigos y el ejército que posteriormente desestimó el primer reporte, dando a entender que se trataba de un globo aerostático.

Los habitantes de Roswell no creyeron este informe y lo hicieron público. Incluso surgieron testimonios de personas que no sólo vieron a la nave caer, sino también de camiones que remolcaba dicho aparato hacia un lugar desconocido. Estas afirmaciones confirmaron los avistamientos reportados días antes del incidente en Roswell, cuando el piloto civil Kenneth Arnold y parte de la tripulación de un vuelo de United Airlines avistaron también platillos voladores. El primero lo hizo en las cercanías del Monte Rainier, en la misma capital de Estados Unidos.

Desde entonces un sinfín de personas vieron ovnis, muchos de ellos fueron fraudes comprobados. Sin embargo el caso Roswell fue el incidente más creíble de todos por la cantidad de testigos, pero el aura de misterio por la escasa información y la excesiva especulación al parecer hará de este, un caso sin solución.

El AnGeL De MoNs

En los inicios de la Primera Guerra Mundial, las tropas británicas en apoyo de Francia defendieron la frontera belga de la ofensiva alemana; pero la fuerza del ataque hizo a los aliados retroceder en dirección a París a través del Mons, en un movimiento desesperado antes que fueran aniquilados por los germanos.

La retirada del Mons fue dura y sangrienta. Entre los combatientes estaba el regimiento de Coldstream, cuyos hombres serían partícipes de uno de los episodios más misteriosos de la historia militar en el mes de agosto de 1914. Con la mochila en las espaldas y arma en mano, los soldados tuvieron que retroceder rápidamente a sabiendas que eran los últimos en partir teniendo a los alemanes tras ellos. De repente y obligados por las circunstancias entraron en un tupido bosque justo cuando la neblina cayó ante ellos. Habían sido víctimas de una trampa que podría ser mortal.

Cuando se hizo de noche habían perdido contacto con el resto de su ejército. El comandante ordenó detener la marcha y esperar hasta el día siguiente; aunque se enviaron a dos patrullas a buscar una salida, pero sin éxito. El regimiento de Coldstream necesitaba de un milagro para que los alemanes no los encontraran, sino serían presa fácil de sus armas.

Es aquí cuando surge la leyenda. Los soldados McAllister y Brown conversaban quejándose de la mala suerte que tenían y de lo que les esperaban. De pronto, detrás de los hombros de Brown, McAllister vio un gran resplandor en el cielo. Ambos observan la luz, que empezaba a tomar forma humana. Una figura alta y delgada de largos cabellos, con una cinta dorada en la frente y una túnica blanca le cubría el cuerpo. Calzaba sandalias, y lo más notorio, llevaba dos alas. Era un ángel.

McAllister mandó a Brown llamar al comandante; éste camina sin poder sacar la vista del resplandor. Luego el ángel levantó su brazo y apuntó al regimiento haciéndole señas para que lo sigan. Al llegar Brown le contó sobre la aparición al comandante, y aunque éste no le creyó decidió acompañarlo junto con otros oficiales hacia donde estaba McAllister. El comandante miró la imagen totalmente absorto, mientras ésta le hacía la misma seña para que sus tropas lo acompañen.

El oficial le ordenó al ángel que se identifique, pensando que podía ser una trampa. Éste no respondió, siguiendo con la seña de seguirlo. Sin nada que perder, el comandante ordenó al regimiento levantarse y seguir la luz. Era el mismo camino que la patrulla había recorrido sin encontrar nada. Sin embargo decidieron seguir la marcha con el aliento del mismo ángel... hasta que encontraron la salida. Antes que los soldados terminaran ver el horizonte o de creer lo que había ocurrido, el ángel desapareció.

El regimiento de Coldstream pudo reunirse con su ejército para la defensa del Marne, en septiembre de ese mismo año. Nunca se pudo hallar aquel camino de nuevo ni se pudo explicar de forma lógica aquel suceso. Si fue producto de la histeria colectiva o una aparición divina, lo cierto es que aquellos soldados que estaban condenados a morir, vivieron para contar esta historia.

La ExPLOciOn De TuNgUsKa

30 de junio de 1908. Una gran bola de fuego surcó en el amanecer los cielos de Siberia, causando momentos después una terrible explosión sobre el valle rocoso del río Tunguska, estimada en una potencia igual al de una bomba nuclear de 15 megatones.

El epicentro se produjo a 62 grados de Latitud Norte y 101 grados de Longitud Este, en el área del río Tunguska a 90 kilómetros al norte de la localidad de Vanavara (hoy Rusia). Es en sí un área deshabitada, de frondosa vegetación. En fracciones de segundo, la zona de 2000 kilómetros cuadrados quedó hecha añicos. La onda expansiva se sintió hasta en un radio de 1000 kilómetros (hasta el tren Transiberiano tuvo que parar su marcha). Carbonizó los árboles y los animales perecieron de inmediato produciendo una gran columna de gases y humo que llegaron hasta los 20000 metros de altura. Misteriosamente no se encontró hoyo alguno en el valle.

Horas más tarde una extraña luminiscencia se levantó en los cielos, siendo vista por todo el hemisferio norte del planeta durante varias noches. De forma increíble, y ante la grandiosidad del suceso, en Rusia no le tomaron mayor importancia.

No fue sino hasta años después cuando se realizaron las investigaciones del caso, pero el desinterés duró varias décadas. Mientras más se investigaba, más dudas quedaban sobre el origen de la explosión: desde un cometa, pasando por pruebas de bombas atómicas y hasta naves espaciales, lo único cierto es que hasta hoy no hay una explicación totalmente certera sobre qué pasó aquella mañana de 1908, hace casi cien años.

El SuDaRiO De TuRíN

Se dice que cuando Jesús fue crucificado, su cuerpo se envió a una cueva donde fue cubierto con una manta. Al tercer día, cuando unas mujeres fueron a visitar la cueva, no encontraron nada, salvo el sudario marcado con su cuerpo.

No se supo nada del lienzo hasta el año 525 o 544, cuando la tela se encontró en medio de las piedras durante las obras de reparación de la muralla de Edesa. El sudario se puso en ese lugar por órdenes del rey Abgar V, cuando le atribuyó a éste el milagro de su curación de la lepra negra. A partir de entonces surgió una controversia sobre si la imagen que esta tela es la de Jesucristo, discusión que sigue en nuestros días.

En el año 944 el sudario fue trasladado desde Edesa a Constantinopla, porque se quería como protección ante el avance musulmán exponiéndolo todos los viernes. Durante las cruzadas el lienzo desapareció (comienzos del siglo XIII) desconociéndose su paradero; aunque se sabe de documentos que confirman que fue llevado a Turín. No fue sino hasta el año 1357 cuando el sudario fue expuesto en la iglesia de Lirey, a unos 150 kilómetros de París. Godofredo de Charny, el caballero que rescató la sábana, nunca explicó cómo la obtuvo luego de estar desaparecida 150 años. Investigaciones indican que los templarios la robaron de Constantinopla y la conservaron hasta 1291 en la fortaleza de San Juan de Acre para luego ser llevada a la templaria de Villenueve-du-Temple, en París. Luego la reliquia fue trasladada a la iglesia de Chambéry.

En la noche del 3 de diciembre de 1512 se produjo un incendio en la iglesia afectando el sudario; perdiéndose los hombros y uno de los codos, siendo enmendado por las monjas clarisas. La figura se distorsionó debido al uso de agua para aplacar el fuego.

El delicado estado de salud de San Carlos Bonomeo hizo que el sudario fuera transportado hasta Turín en 1578 para que pueda venerarla sin tener que ir hasta Francia. Además, había una promesa de llevarla a la ciudad italiana si es que la peste que atacaba Milán desaparecía. El lienzo no dejaría Turín hasta el día de hoy, adquiriendo el nombre de "Santo Sudario de Turín". En 1694 se construyó una capilla exclusivamente para el cuidado del sudario. Desde entonces estuvo bajo siete llaves, nadie podía verla por ningún motivo.

En 1888, la Iglesia dio permiso a un profesional para que le tomara una foto para ser analizada, ante las sospechas de la autenticidad de la imagen. Durante el siglo XX, la controversia sobre si el cuerpo impreso en el sudario era verdaderamente de Jesucristo se hacían más fuertes. Sólo en 1988 el sudario fue abierto nuevamente a las investigaciones y sometido a pruebas de Carbono 14, la cual determinaron que el sudario es del siglo XIV, justo en la época del incendio. Los creyentes de la autenticidad del sudario indican que por efectos del incendio las pruebas de Carbono 14 podrían distorsionarse. Cinco años antes, el Santo Sudario se convirtió en propiedad del Vaticano.

En 1989 otras investigaciones indicaron que las pruebas de Carbono 14 estaban mal interpretadas debido al incendio ocurrido en 1512, siendo imposible utilizar este método para saber la antigüedad del sudario. Más bien se confirmó que se trata de los restos de un ser humano al encontrarse microbios en la tela. En 1997 un nuevo incendio puso en peligro el lienzo, pero no sufrió daños.

Probada la autenticidad de la imagen proyectada en la sábana, sólo queda resolver el misterio de si aquella pertenece a Jesucristo. Tal vez esto nunca se esclarezca, pero lo cierto es que el Santo Sudario de Turín es uno de los tesoros más valiosos del mundo cristiano.